Cuentos para pensar... ¿mala o buena suerte?

image1(7).JPG

Hoy en la mañana, una persona muy querida para mí, de esas que son un “ soporte” (cosa que recibe el peso de otra e impide que esta se tambalee o caiga), me ha regalado este cuento con su voz.

 

EL CABALLO PERDIDO DEL ANCIANO SABIO

Había una vez un campesino que vivía con su hijo. Tenían un caballo que les ayudaba en las labores del campo. Un día, como cualquier otro, de pronto el caballo desapareció,  se había escapado. Un vecino, que vivía en un campo cercano, les visitó  y les fue a consolar.

– ¡Qué mala suerte! Se les ha escapado el caballo, ahora que harán para trabajar la tierra, pero el campesino sabio le respondió:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que se nos ha escapado el caballo. Lo demás, el tiempo lo dirá.

 Tras unos días, el campesino y su hijo vieron entrar a su campo a su caballo, pero para su sorpresa, volvía seguido de una yegua. El vecino, nuevamente fue a su casa, tras ver regresar al caballo acompañado, y le felicitó por tan buena suerte.

-Esto si que es buena suerte, tenías un caballo perdido y ahora no solo ha regresado sino que además tienes una yegua.- a lo que anciano sabio, como en la ocasión anterior, le respondió:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que el caballo ha regresado con una yegua. Lo demás, el tiempo lo dirá.

En los días siguientes, mientras el hijo del campesino estaba intentando domar a la yegua salvaje, cayó al suelo y se rompió una pierna. Tan pronto como lo llevaron al médico para curarle, este le comunicó al anciano sabio que su hijo quedaría cojo. Nuevamente, el vecino, al ver regresar al anciano y a su hijo, se acerdó a su casa para consolarlo por tan mala suerte, a lo que el anciano respondió como en las anteriores ocasiones:

– ¿Buena Suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién lo sabe! Lo cierto, hoy aquí, es que mi hijo se ha roto una pierna. Lo demás, el tiempo lo dirá.

 Pasado algún tiempo, la región donde vivían entró en guerra y un buen día, un grupo de guerreros se presentaron en cada una de las casas a reclutar obligatoriamente a los jóvenes del pueblo. Al llegar al campo del anciano sabio y su hijo, se dieron cuenta que estaba cojo de una pierna y le dijeron:

– ¿Qué te ocurre en esa pierna?

– Me la he roto mientras estaba domando a una yegua, no puedo correr y nunca más caminaré sin cojear. – dijo el muchacho.

-Así no nos sirves – dijeron los soldados y se marcharon para seguir reclutando a los hijos de todos los vecinos.

Cuando se hubieron ido, el anciano le dijo a su hijo:

– ¿Entiendes ahora porque tantas veces he dicho que el tiempo lo dirá, hijo mío? Los hechos que nos suceden en la vida no son, en si mismos, ni buenos ni malos. Puede que algo que al principio pareciera bueno, acabe dando lugar a otro suceso que nos parezca malo, y así sucesivamente. No sufras por lo que sucede. Lo que nos genera dolor es la opinión que tenemos de lo que nos ocurre. No tengas prisa, espera a ver como cada situación afecta tu futuro. Un día, con tu pierna rota, ante el médico, la maldijiste y ahora, gracias a la buena suerte de rompértela has evitado la guerra y quizás hasta la muerte. 

image2(6).JPG

No juzgues las situaciones según las consecuencias que a priori traen consigo.

Nada es bueno ni malo. La vida está en constante cambio, y aquello que ahora resulta doloroso, difícil u oscuro, … brotará en forma de fortaleza, madurez y crecimiento.

Seguro que si te pones a reflexionar un poquito sobre ello, eres capaz de encontrar situaciones como ésta en tu vida, donde nada es lo que parece…y que el tiempo colocó en su lugar.

Raquel Ibáñez Ortego

Psicóloga y formadora

Grupo Crece 

Hoy me he vuelto a levanar triste. Tips para manejarte en estos días.

image1(6).JPG

La tristeza es una emoción básica en el ser humano. Con básica me refiero a que ha sido, es y será una emoción que siempre va a estar en nuestro repertorio emocional. Añadiría incluso que DEBE estar, ya que cumple una función adaptativa y necesaria para el equilibrio psíquico y emocional.

image3(3).JPG

La tristeza es la respuesta natural a una situación u acontecimiento que se caracteriza por una perdida, por un fracaso, o desgaste de energía. La tristeza nos provoca un descenso de actividad, desmotivación, y aumento ligero de la actividad cardiaca y neurológica. La tristeza por lo tanto permite la reflexión,  el análisis y el encuentro con uno mismo, nos sirve para ahorra energía y descansar tras mucho desgaste. Además la expresión de la tristeza tiene la función de pedir consuelo y apoyo a los seres queridos.

Así que hay días, y temporadas, en las que la tristeza va a estar en tu vida.

Te damos unos sencillos tips para que en esos días puedas gestionar la tristeza:

1.       Recuerda que el objetivo no es eliminar el malestar generado por la emoción, sino saber manejar dicha emoción para que no sea tan intensa y duradera.

2.       No busques el “ por qué”: no vayas a buscar aquello por lo que estás o podrías estar triste. Sólo conseguirás entrar en un bucle sin respuestas y que cosas sin importancia empiecen a tener una carga pesada irreal que no hará más que aumentar tu tristeza.

3.       No pienses en “ cómo deberías o no estar”: no sé si deberías o no estar triste, sólo sé que hoy estás triste. La tiranía de los deberías no nos permite estar en el presente. Aunque el presente sea difícil, estar en él y aceptarlo es lo único que nos permitirá construir/reconstruir. No se construye nada sobre algo que ya no está ( el pasado) ni sobre aquello volátil ( el futuro).

4.       Permítete estar triste: Así sin más. No temas que acampe a sus anchas en ti, pues la tristeza, como cualquier emoción, es como un toro: si lo dejas pasear libremente por el campo, el toro, a pesar de ser considerado un animal bravío, es capaz de buscar una sombra sobre la que echarse a descansar.

image2(5).JPG

5.       Pregúntate a ti misma: ¿Cómo puedo cuidarme mejor en este momento? Realiza una actividad agradable que puedas realizar en ese momento o que te parezca adecuada: date un baño de agua caliente, duerme una siesta, pasea (con un amigo o con el perro), visita a un amigo, practica tu hobby favorito,  realiza algún ejercicio, telefonea a un amigo, pasa un tiempo con alguien que te guste, cocina, etc.

Lo más importante es que no escojas una acción esperando deshacerte del sentimiento desagradable. El objetivo es emprender una acción para cuidarte si te sientes desanimado.

6.       Practica Mindfulness: Mindfulness es la capacidad de estar en el presente de forma voluntaria y sin emitir juicios ni críticas. A través de la práctica de la meditación conseguirás vivir las emociones complicadas desde un lugar más sano y desde el que puedas buscar soluciones.

Raquel Ibáñez Ortego

Psicóloga y formadora

Grupo Crece

 

Sociograma: una forma original de analizar las relaciones

sociodrama niños.jpg

Probablemente, si os preguntamos si sabéis lo que es un sociograma, la mayoría os sintáis confundidos. Sin embargo, si os recordamos ese papelito que nos pasaban de pequeños en clase, dónde nos preguntabanlos niños o niñas con los que nos gustaba más estar, jugar, quién es la persona más divertida de la clase, la más traviesa, la más inteligente, con que alumno o alumna no me gusta nada estar... Quizá con esto nos podamos sentir más familiarizados. 

polos.jpg

En este artículo, queremos enseñaros una forma diferente de analizar las relaciones de un grupo, sobre todo si trabajáis con grupos de menores (aunque puede servir también para adultos). Nosotros lo utilizamos en nuestras dinámicas de inteligencia emocional y asertividad en centros educativos, y lo llamamos sociodrama. 

La actividad consiste en explicar que el aula se va a dividir en dos polos, cada cual en un extremo. Uno de los extremos significará algo así como "me encanta" o "estoy totalmente de acuerdo" y el otro será el radicalmente opuesto. En el sociodrama están recogidas las posiciones intermedias también. 

Cuando empezamos la dinámica y explicamos esto de los extremos, lo que pedimos a los participantes, es que se coloquen en el espacio en función de una cuestión que preguntamos. Al principio preguntamos cosas tontas para calentar y divertir. Por ejemplo: ¿cuánto os gustan los espaguetis? ... ¿y el pescado? ... ¿el fútbol? …¿bailar?. De esta manera, cada alumno y alumna se van moviendo en función de sus gustos o preferencias, y al mismo tiempo aprenden y ven las que tienen los demás, si son afines, opuestas o intermedias. 

Es entonces cuando empezamos el ejercicio en sí. Planteamos preguntas como: ¿cuánto me gusta venir al cole? o... ¿cómo lo he pasado este fin de semana? Y una vez se colocan, empezamos a realizar lo que denominamos, la entrevista. La entrevista consistirá en preguntar a alguna persona desde aquel lugar en el que esté colocada, pero la historia está en que no se le preguntará a ella sobre por qué está allí, sino sobre por qué piensa que los demás se han colocado en otros lados. De esta forma los participantes tienen que pensar opciones o crear teorías sobre las cuales, los demás se han posicionado, y a su vez se evalúa el grado de conocimiento que se tiene sobre los compañeros y compañeras, y hasta qué temas comparten u ocultan. Indicamos a los demás que no resuelvan ni digan los verdaderos por qué, sino que escuchen atentamente.

Imaginad está dinámicas ante preguntas como las siguientes: ¿cómo de cómodas o cómodas os encontráis en vuestra clase?, ¿cómo desatisfactorias son las relaciones con vuestros compañeros?, y ¿con vuestra profesora?, ¿cómo lo pasáis en casa cuando no estáis en el cole?, y ¿con vuestra familia?...

En este punto, los participantes probablemente proyecten sus problemas o historias, para entender por qué otras personas se han posicionado en algún lado, y se generen discusiones, incluso se manifieste un conflicto (de ahí el término drama). Este material puede ser excelente para orientarse a la resolución del conflicto, incluso para dar la responsabilidad al grupo de arreglarlo, sin imponerlo desde fuera. 

¿Se os ocurre cómo podría esta dinámica ayudaros en vuestro equipo de trabajo, clase, o incluso grupo de amigos? 

Nos encantará que lo compartáis con nosotros. 

¡Feliz semana!

Alberto López Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece

 

Ayudando a nuestros hijos a conocerse mejor

nino-jugando-reconocimiento-emociones.jpg

El autoconocimiento es una de las primeras capacidades que necesitan los niños y niñas para desarrollar su inteligencia emocional, porque es lo que le hace descubrir qué siente y cómo lo expresa.

Les ayudamos si:

actividades-juegos-trabajar-emociones-nombre-cualidades.jpg

1.      Aprenden a nombrar  y expresar sus emociones y descubrir la de los demás.

2.      Valoran sus capacidades y pueden describirse como un ser único, diferente del resto.

3.      Reflexionan acerca de lo que provocan sus emociones y las del otro.

Ante distintas situaciones, y siempre después de observarles, pondremos nombre a sus emociones: “Estás triste”, “Pareces muy enfadado/a”; “Veo que estás contento/a”… A continuación le preguntaremos si es así cómo se siente. Luego le podemos contar cómo nos sentimos nosotros para que aprenda que las emociones pertenecen a cada uno, que son reacciones personales a situaciones concretas y que, por tanto, no son buenas ni malas: “Tienes cara de susto por el petardo… siento que te hayas asustado, a mí, en cambio me parece divertido”.

37304-cuentos-para-trabajar-emociones-con-los-ninos.jpg

Las emociones se expresan tanto con el lenguaje verbal como con el no verbal. Las palabras ponen el nombre para poder expresar lo que nos pasa o escuchar lo que les ocurre a los otros, pero lo no verbal tiene un valor fundamental. Para que el  niño o la niña entienda esto podemos usar unas fotos con caras que expresen emociones y pedirles que las imiten o hacer con él/ella un dado con las palabras “triste, alegre, enfadado, vergonzoso, feliz, asustado, etc.” Al tirarlo, tendrá que poner la expresión que corresponda.

iStock_000013091991_Large1-1024x682.jpg

La expresión de emociones tiene que ver con la salud, en la medida que contamos lo que nos pasa, somos más capaces de buscar soluciones a los conflictos; si callamos, podemos somatizar dolencias físicas como los dolores de tripa, de cabeza, tics nerviosos, etc. Por eso es importante reconocer nuestras emociones. Para que los niños y niñas lo comprendan les decimos que la dificultad para expresar sentimientos es como un bichito que crece en el estómago y nos hace encontrarnos mal, mientras que si contamos a alguien lo que nos pasa, el bichito se va haciendo cada vez más pequeño, hasta desaparecer.

Uno de los pasos más complicados es que entiendan la relación que existe entre sus actos (gritar, pegar…) y las emociones que los provocan (enfado, frustración…). Si es capaz de identificarlas, también lo será expresarlas de manera adecuada. Es importante mostrarse firme y constante con las consecuencias de los comportamientos de los hijos e hijas, de esta forma les ayudaremos a entender esta relación, siempre con un respeto y cariño incondicional.

emocione,,s.jpg

A continuación hay que enseñarles a canalizar aquellos comportamientos que no son adecuados para expresar sus emociones. Este aprendizaje va estrechamente unido a lo que su comportamiento provoca en los demás. Podemos decirle: “ya veo que estás (enfadado, sorprendido, contento, triste…) por eso (gritas, ríes, lloras…), comprendo cómo te sientes…(empatizamos). Pero cuando tú haces eso, yo me siento…(consecuencias de su actuación en los otros: enfadada, contenta, preocupada, etc…).

Conocer por qué se producen las emociones también supone un aprendizaje que ayuda a canalizarlas y expresarlas adecuadamente, a la vez, nos proporciona información sobre lo que nosotros provocamos en los demás con nuestras actuaciones.

En los próximos post seguiremos profundizando sobre cómo ayudar a los hijos e hijas a su autoconocimiento y autovaloración.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga y coach

Grupo Crece