Mantener y cuidar esa curiosidad natural de los niños y las niñas

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Hoy en nuestro post hablamos de  la importancia de mantener viva la capacidad de asombro de los niños y niñas, su deseo por el conocimiento, el espacio para el misterio, la curiosidad, la belleza y la contemplación como palancas para ayudarles a su aprendizaje y motivación, ésta última, cada vez más escasa debido a la sobre estimulación a la que están sometidos/as con las  nuevas tecnologías y por la gran cantidad de actividades extraescolares que realizan a lo largo de la semana.

“El asombro es el deseo para el conocimiento”

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En función de si respetamos el asombro de nuestros hijos/as serán niños/as más agradecidos/as, porque no darán todo por supuesto.

Serán capaces de apreciar la belleza, con mayor capacidad para percibir las sensibilidades de los demás, capaces de mayor esfuerzo, porque no dependerán del empuje de los demás.

Serán más serenos/as, relajados/as y contemplativos/as, porque no les habrán saturado los sentidos.

Tendrán más autocontrol y creatividad, porque no serán conformistas, darán más rienda suelta a su imaginación.

Algunas ideas para potenciar el deseo por el conocimiento de los niños y niñas y de esta forma que aprendan al ritmo adecuado y estén motivados:

1. Evitar la sobresaturación y sobre estimulación (llamados también “niños/as multitarea”) de actividades en el móvil, la Tablet, el ordenador, los video juegos y las múltiples actividades extraescolares.

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2. Respetar sus ritmos, sobre todo en  la etapa de la infancia. Los pequeños/as viven el presente, no piensan ni el pasado ni en el futuro. El asombro es no dar nada por supuesto, tienen que ser niños/as, jugar y dar rienda suelta a la imaginación. Cuando no se vive la niñez cuando toca se hace más adelante y entonces puede tener peores consecuencias.

3. Evitar el consumismo excesivo porque es la forma más directa de apagar  el asombro y su deseo para aprender. Cuando los niños y niñas tienen de todo y lo tienen antes de poder desearlo, son incapaces de sentir y vivir lo que pasa y dan todo por supuesto, terminan acostumbrándose a que todo debe comportarse como ellos y ellas quieren. Empieza siendo así con las cosas y termina siéndolo también con las personas. Es muy importante mantener vivo el deseo por aprender.

5. La belleza asombra. Hay que favorecer que los niños y las niñas aprecien la belleza, la naturaleza y el silencio.

6.Hay que dejar unespacio para el misterio, sobre todo en la etapa de Educación Infantil. El misterioes una puerta para el conocimiento que cruzamos gracias a la fuerza de la curiosidad y los niños y las niñas tienen una gran afinidad con el misterio: crear espacios de juego donde el misterio sea el protagonista.

7. Pararse a pensar y a decidir cuáles son las competencias y actitudes de los niños y niñas que se quiere seguir fomentando, y después, a través de los juegos contribuir a desarrollar esas competencias. Jugar con ellos y ellasy hacerlo de forma sistemática para que se adquieran esos hábitos.

8. Fomentarles la idea de que la vida “es chula, es mágica”

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Susana Paniagua

Psicóloga y coach

Grupo Crece

8 de Marzo: aún queda mucho por conseguir

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Hoy es el día de la mujer trabajadora, un día importante para recordarnos que hay que seguir luchando por nuestros derechos y la igualdad con el sexo masculino. Si bien es cierto que en las últimas décadas la mujer ha conseguido ampliar sus roles en la sociedad, siendo estos muchos más amplios  (mayor división del trabajo en casa entre ambos sexos, mayor conciliación entre el trabajo y la familia, acceso a puestos de trabajo “típicamente masculinos”, mayor variabilidad a la hora de elegir formar o no una familia, mujeres emprendedoras que montan su propia empresa, etc.) aún queda mucho por avanzar para alcanzar la plena igualdad entre hombres y mujeres.

Seguimos teniendo dificultades para conciliar trabajo, hogar y familia y tanto el salario como la posibilidad de acceder a ciertos puestos de trabajo, siguen siendo, en muchos casos, menores que en los hombres. Esto se debe a que durante muchos años los roles masculinos y femeninos han estado fuertemente estipulados, sin lugar a tener modificación o cambio: nuestro trabajo debe estar enfocado a que  poco a poco tiendan a disminuir, y en esto está  nuestro esfuerzo, este es el foco que nos debe guiar, y nuestra mejor herramienta es la educación en la igualdad.

Para que nuestros hijos e hijas y las nuevas generaciones puedan aprender de la importancia de no tener unos roles estipulados dentro de una pareja, unidad familiar o puesto de trabajo, es vital que nosotros/as conozcamos cómo eran y son esos roles, y cómo queremos modificarlos, para poder ser el mejor ejemplo. De este modo, los más pequeños y pequeñas comprenderán de forma vivencial que no existen diferencias de género entre hombres y mujeres, y ofrecernos respeto entre sexos. En definitiva, poner todo nuestro esfuerzo para despedirnos de los roles del pasado (hombre dominante y mujer sumisa), deshaciéndonos poco a poco de la desigualdad.

Es esencial entonces no caer en tópicos qué cosas se esperan cuando eres niño y cuando eres niña, qué profesiones, ropa, deportes, aficiones, etc.  Si los niños y las niñas ven que tanto el padre como la madre tienen el mismo poder de decisión en la familia, y en la relación,  es más probable que se respeten por igual y que admiren la relación de cariño y respeto que se tienen haciendo que ellos y ellas en el futuro crean en la igualdad, la interioricen y normalicen, es entonces muy probable que busquen pareja y amigos del mismo modo, sean del sexo contrario o del mismo sexo, pero con los roles que han aprendido en un ambiente sano, respetuoso e igualitario.

Susana Paniagua

Psicóloga

Grupo Crece

Los vínculos y los educadores

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Durante estos últimos meses, he tenido la desagradable experiencia de vivir dos pérdidas, muy diferentes, pero con cosas en común. La madre de un buen amigo, y una maestra que fue muy importante en nuestra infancia.  Ambas eran dos personas muy queridas en su tierra, y aquello se vio claramente por la forma en que reaccionaron todos los vecinos y conocidos.

Llamó mucho la atención, la cantidad de gente que se trasladó al funeral de nuestra maestra de primaria. Gente de todos los cursos que la habíamos tenido muchos años atrás, salieron ese fin de semana de sus ciudades (algunas extranjeras) para poder despedirse de ella y decirle adiós. Esto me ha hecho pensar mucho sobre la educación y los vínculos, y la importancia que tiene el tener un buen maestro o una buena maestra durante tu etapa de formación.

Actualmente estamos trabajando en centros educativos, y vemos la gran relevancia que tiene este tipo de figura en el desarrollo, no solo intelectual, sino afectivo del alumnado que participa en las clases. Nuestra maestra nos hacía sentir tremendamente queridos e importantes, sabía sacar lo positivo que teníamos cada uno de nosotros, y nos enseñó a querernos a nosotros mismos, pero a querernos bien. Fueron años geniales, en tercero y cuarto de primaria, y llegamos incluso a buscar al director de nuestro centro, para pedirle que se quedara en nuestra clase muchos años más.

El vínculo que consiguió crear esta mujer con los alumnos, ha hecho que ninguno la olvidemos, y tengamos un recuerdo genial de esta etapa de nuestra infancia. ¿Acaso es esto menos importante que sacar buenas notas?, ¿qué beneficios consideráis que se pueden conseguir en el futuro cuando te has sentido valorado, querido y feliz en el colegio?

Aprendamos pues, a transmitir a los niños que se les quiere, y que podemos ser vínculos sanos para ellos, pero sin caer en la sobreprotección, dotándolos así de una autoestima sana, para que sepan sus fortalezas y mejoren sus debilidades. Si logramos crear ese lazo, jamás nos olvidarán.

Todo eso que ella nos ha dado, se ha visto representado en esos días tan tristes, pero emocionantes a la vez, aunque cada uno de los alumnos y alumnas que la hemos disfrutado, la llevamos dentro de nosotros, su recuerdo y su cariño.

Alberto López Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece

Como ayudar a nuestros hijos para que se valoren como seres únicos

 

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Nos diferencian las cosas que nos gustan y las que no. Los gustos van se van definiendo por las emociones que nos provocan las experiencias. Repetimos lo que nos gusta y evitamos o disminuimos el tiempo destinado a lo que no nos agrada. Buscamos estar con quien queremos e intentamos alejarnos de quien nos disgusta. Los niños y niñas van descubriendo qué les satisface y qué no, eligen entre una u otra actividad, entre esta o aquella persona, este juego u otro, y ello los define y los diferencia.

Podemos utilizar el tradicional “veo veo” para averiguar sus preferencias. Empezamos diciendo: “Veo veo…”, “¿Qué ves?...? A lo que nosotros respondemos: “una cosita que te gusta comer (jugar, escuchar, aprender, etc.). Del mismo modo, podemos decir: “Una cosita que no te gusta comer…”

No siempre actuamos por gusto. A veces las cosas requieren esfuerzo. Por ejemplo, para tirarse al agua hay que aprender a nadar y eso significa ir a clase de natación todas las semanas. Podemos ayudar al niño o la niña a diferenciar estos conceptos. Si escribimos un listado con lo que le gusta, lo que le disgusta y lo que le cuesta, podemos premiarle con algo que le agrada cuando haga el esfuerzo de realizar lo que le cuesta (un halago, un privilegio, comer su merienda favorita…).

La valía depende en gran medida de lo que reconocemos que sabemos hacer. En el caso de los niños y niñas, el reconocimiento de sus logros es fundamental para animarles a aceptar nuevos retos y a que los afronten con confianza en sus capacidades.

El autoconocimiento lleva conocimiento de los demás, conduce a comprenderlos e inicia el desarrollo de la empatía.

¿Cómo podemos aprovechar las situaciones cotidianas para enseñarles este autoconocimiento?

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  1. Durante la comida, un paseo o una circunstancia que provoque emociones, preguntemos a nuestro hijo o hija por qué le asusta, se ríe o se enfada.

  2. Ante una pelea entre amigos/as o hermanos/as , una película donde el protagonista manifieste una emoción, un momento en el que estemos enfadados o una contrariedad que suponga la expresión de rabia del niño o niña, aprovechemos para que profundice en su conocimiento y en el de los demás.

  3. Podemos hacer un relato, y al final, animar a nuestro hijo o hija a que cuente cómo se sienten los protagonistas.

  4. Jugar con sus muñecos y simular situaciones donde se provoquen emociones a través de los distintos roles y personajes.

  5. Hacer roleplaying con situaciones reales o ficticias donde vayamos rotando en los distintos personajes e ir preguntándoles cómo se sienten en cada uno de ellos.

  6. Usar fotos con caras que expresen emociones y pedirle que las imite o hacer con él un dado con las palabras “triste, alegre, enfadado, vergonzoso, feliz, asustado, etc.” Al tirarlo tendrá que poner la expresión que corresponda

En futuros post seguiremos profundizando en la importancia del autoconocimiento para el desarrollo personal y social en nuestros hijos e hijas.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga, coach y formadora

Grupo Crece

Sociograma: una forma original de analizar las relaciones

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Probablemente, si os preguntamos si sabéis lo que es un sociograma, la mayoría os sintáis confundidos. Sin embargo, si os recordamos ese papelito que nos pasaban de pequeños en clase, dónde nos preguntabanlos niños o niñas con los que nos gustaba más estar, jugar, quién es la persona más divertida de la clase, la más traviesa, la más inteligente, con que alumno o alumna no me gusta nada estar... Quizá con esto nos podamos sentir más familiarizados. 

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En este artículo, queremos enseñaros una forma diferente de analizar las relaciones de un grupo, sobre todo si trabajáis con grupos de menores (aunque puede servir también para adultos). Nosotros lo utilizamos en nuestras dinámicas de inteligencia emocional y asertividad en centros educativos, y lo llamamos sociodrama. 

La actividad consiste en explicar que el aula se va a dividir en dos polos, cada cual en un extremo. Uno de los extremos significará algo así como "me encanta" o "estoy totalmente de acuerdo" y el otro será el radicalmente opuesto. En el sociodrama están recogidas las posiciones intermedias también. 

Cuando empezamos la dinámica y explicamos esto de los extremos, lo que pedimos a los participantes, es que se coloquen en el espacio en función de una cuestión que preguntamos. Al principio preguntamos cosas tontas para calentar y divertir. Por ejemplo: ¿cuánto os gustan los espaguetis? ... ¿y el pescado? ... ¿el fútbol? …¿bailar?. De esta manera, cada alumno y alumna se van moviendo en función de sus gustos o preferencias, y al mismo tiempo aprenden y ven las que tienen los demás, si son afines, opuestas o intermedias. 

Es entonces cuando empezamos el ejercicio en sí. Planteamos preguntas como: ¿cuánto me gusta venir al cole? o... ¿cómo lo he pasado este fin de semana? Y una vez se colocan, empezamos a realizar lo que denominamos, la entrevista. La entrevista consistirá en preguntar a alguna persona desde aquel lugar en el que esté colocada, pero la historia está en que no se le preguntará a ella sobre por qué está allí, sino sobre por qué piensa que los demás se han colocado en otros lados. De esta forma los participantes tienen que pensar opciones o crear teorías sobre las cuales, los demás se han posicionado, y a su vez se evalúa el grado de conocimiento que se tiene sobre los compañeros y compañeras, y hasta qué temas comparten u ocultan. Indicamos a los demás que no resuelvan ni digan los verdaderos por qué, sino que escuchen atentamente.

Imaginad está dinámicas ante preguntas como las siguientes: ¿cómo de cómodas o cómodas os encontráis en vuestra clase?, ¿cómo desatisfactorias son las relaciones con vuestros compañeros?, y ¿con vuestra profesora?, ¿cómo lo pasáis en casa cuando no estáis en el cole?, y ¿con vuestra familia?...

En este punto, los participantes probablemente proyecten sus problemas o historias, para entender por qué otras personas se han posicionado en algún lado, y se generen discusiones, incluso se manifieste un conflicto (de ahí el término drama). Este material puede ser excelente para orientarse a la resolución del conflicto, incluso para dar la responsabilidad al grupo de arreglarlo, sin imponerlo desde fuera. 

¿Se os ocurre cómo podría esta dinámica ayudaros en vuestro equipo de trabajo, clase, o incluso grupo de amigos? 

Nos encantará que lo compartáis con nosotros. 

¡Feliz semana!

Alberto López Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece

 

Ayudando a nuestros hijos a conocerse mejor

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El autoconocimiento es una de las primeras capacidades que necesitan los niños y niñas para desarrollar su inteligencia emocional, porque es lo que le hace descubrir qué siente y cómo lo expresa.

Les ayudamos si:

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1.      Aprenden a nombrar  y expresar sus emociones y descubrir la de los demás.

2.      Valoran sus capacidades y pueden describirse como un ser único, diferente del resto.

3.      Reflexionan acerca de lo que provocan sus emociones y las del otro.

Ante distintas situaciones, y siempre después de observarles, pondremos nombre a sus emociones: “Estás triste”, “Pareces muy enfadado/a”; “Veo que estás contento/a”… A continuación le preguntaremos si es así cómo se siente. Luego le podemos contar cómo nos sentimos nosotros para que aprenda que las emociones pertenecen a cada uno, que son reacciones personales a situaciones concretas y que, por tanto, no son buenas ni malas: “Tienes cara de susto por el petardo… siento que te hayas asustado, a mí, en cambio me parece divertido”.

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Las emociones se expresan tanto con el lenguaje verbal como con el no verbal. Las palabras ponen el nombre para poder expresar lo que nos pasa o escuchar lo que les ocurre a los otros, pero lo no verbal tiene un valor fundamental. Para que el  niño o la niña entienda esto podemos usar unas fotos con caras que expresen emociones y pedirles que las imiten o hacer con él/ella un dado con las palabras “triste, alegre, enfadado, vergonzoso, feliz, asustado, etc.” Al tirarlo, tendrá que poner la expresión que corresponda.

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La expresión de emociones tiene que ver con la salud, en la medida que contamos lo que nos pasa, somos más capaces de buscar soluciones a los conflictos; si callamos, podemos somatizar dolencias físicas como los dolores de tripa, de cabeza, tics nerviosos, etc. Por eso es importante reconocer nuestras emociones. Para que los niños y niñas lo comprendan les decimos que la dificultad para expresar sentimientos es como un bichito que crece en el estómago y nos hace encontrarnos mal, mientras que si contamos a alguien lo que nos pasa, el bichito se va haciendo cada vez más pequeño, hasta desaparecer.

Uno de los pasos más complicados es que entiendan la relación que existe entre sus actos (gritar, pegar…) y las emociones que los provocan (enfado, frustración…). Si es capaz de identificarlas, también lo será expresarlas de manera adecuada. Es importante mostrarse firme y constante con las consecuencias de los comportamientos de los hijos e hijas, de esta forma les ayudaremos a entender esta relación, siempre con un respeto y cariño incondicional.

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A continuación hay que enseñarles a canalizar aquellos comportamientos que no son adecuados para expresar sus emociones. Este aprendizaje va estrechamente unido a lo que su comportamiento provoca en los demás. Podemos decirle: “ya veo que estás (enfadado, sorprendido, contento, triste…) por eso (gritas, ríes, lloras…), comprendo cómo te sientes…(empatizamos). Pero cuando tú haces eso, yo me siento…(consecuencias de su actuación en los otros: enfadada, contenta, preocupada, etc…).

Conocer por qué se producen las emociones también supone un aprendizaje que ayuda a canalizarlas y expresarlas adecuadamente, a la vez, nos proporciona información sobre lo que nosotros provocamos en los demás con nuestras actuaciones.

En los próximos post seguiremos profundizando sobre cómo ayudar a los hijos e hijas a su autoconocimiento y autovaloración.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga y coach

Grupo Crece