Tips para elegir colegio

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Si hay una cosa que nos genere dudas como madres y padres, es la elección del colegio de nuestros hijos. Existe mucho escrito sobre cómo elegir el colegio, pero nosotros queremos compartir nuestra experiencia y hablar de los aspectos que hemos observado  dando talleres en diferentes colegios de diferentes características. 

Hay cuestiones básicas en las que siempre nos fijamos: tipo de colegio, filosofía educativa y método. Sin duda son cuestiones importantes, pero es importante que vayamos más allá.

Lo primero que creemos fundamental es visitar el colegio. Pedir cita en horario lectivo, pasearnos por el centro, y, si podemos coincidir con el recreo o un cambio de clase, mejor. En estos momentos podremos valorar muchos aspectos.

¿En qué debo fijarme?


1. Actitud de la figura de dirección/jef@ de estudios.

La actitud nos muestra el clima generalizado, las preocupaciones que tiene el equipo directivo y su actitud hacia ellos. También nos habla de la implicación que tienen con su alumnado. 

2. Ambiente físico.

Nuestros hijos e hijas van a pasar gran parte de su infancia en el colegio, es importante que evaluemos si el aula resulta un lugar agradable.

3. Interacción del profesorado que os vais encontrando.

Nos habla del clima del equipo, que va a tener repercusión en su rol como docentes.

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4. Trabajos artísticos.

En cualquier cole, podemos observar trabajos artísticos en las clases o en los pasillos, pero la pregunta es: ¿Se trata de un centro que aprovecha recursos creativos con fines docentes o simplemente por cumplir en días como el Día Internacional de la Paz? Es importante porque nos habla de la capacidad que tienen los docentes de enfocar el aprendizaje desde diferentes recursos, confiando en ellos, sacándoles el mayor partido, haciendo que el aprendizaje se integre de diferentes maneras. Podemos observarlo en la riqueza de los trabajos, en la reflexión que nos transmiten que hay detrás y en la variedad.

5. Organización de la entrada al cole, de las salidas al patio o de los cambios de aula.

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Esto refleja el clima en el que van a crecer nuestros hijos e hijas. Colegios en los que no existe un protocolo en los momentos de salida al patio o vuelta a clase, suelen tener un nivel de ruido muy alto que puede resultar muy estresante para muchos niños. Además, suelen darse situaciones que favorecen el conflicto (peleas, carreras…).

6. Clima en el patio.

Ahí podemos observar brechas de género, si existen grupos grandes jugando o solo grupos pequeños, si el colegio facilita material para que se desarrollen juegos diferentes…

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7. Disposición de las mesas en clase.

Con ello veremos la importancia que el centro le da al aprendizaje cooperativo y participativo o si, por el contrario, se favorece un aprendizaje individual eliminando el contacto.

8. Sistema de tutorización.

¿Cambian cada año de tutores o se mantienen durante ciclos? Esto favorece una cierta estabilidad y un vínculo e implicación mayores.

9. Sistema de gestión de clases.

¿Se mezcla al alumnado de manera sistemática en algún punto? Este factor habrá que analizarlo en función de la personalidad de nuestros peques, si se sienten cómodos en la exploración social o si necesitan una mayor estabilidad.

10. Actividades.

Durante muchos años, las actividades propuestas en los coles han estado relacionadas con los idiomas y el deporte. Ahora, existen opciones que resultan más inclusivas con los intereses de muchos niños y niñas: Oratoria, habilidades sociales, naturaleza y reciclaje, juegos lógicos…. 

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Estos puntos será importante valorarlos siempre teniendo muy presentes las necesidades de nuestros hijos, sus capacidades, sus motivaciones y su personalidad. Hoy en día existe una amplia variedad de métodos de enseñanza y cada centro cuenta con características que le diferencian del resto. Dedicar un tiempo al análisis de esas diferencias será de los mejores tiempos invertidos de nuestra crianza.

Sara Ferro Martínez

Psicóloga y coach

Grupo Crece

Mantener y cuidar esa curiosidad natural de los niños y las niñas

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Hoy en nuestro post hablamos de  la importancia de mantener viva la capacidad de asombro de los niños y niñas, su deseo por el conocimiento, el espacio para el misterio, la curiosidad, la belleza y la contemplación como palancas para ayudarles a su aprendizaje y motivación, ésta última, cada vez más escasa debido a la sobre estimulación a la que están sometidos/as con las  nuevas tecnologías y por la gran cantidad de actividades extraescolares que realizan a lo largo de la semana.

“El asombro es el deseo para el conocimiento”

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En función de si respetamos el asombro de nuestros hijos/as serán niños/as más agradecidos/as, porque no darán todo por supuesto.

Serán capaces de apreciar la belleza, con mayor capacidad para percibir las sensibilidades de los demás, capaces de mayor esfuerzo, porque no dependerán del empuje de los demás.

Serán más serenos/as, relajados/as y contemplativos/as, porque no les habrán saturado los sentidos.

Tendrán más autocontrol y creatividad, porque no serán conformistas, darán más rienda suelta a su imaginación.

Algunas ideas para potenciar el deseo por el conocimiento de los niños y niñas y de esta forma que aprendan al ritmo adecuado y estén motivados:

1. Evitar la sobresaturación y sobre estimulación (llamados también “niños/as multitarea”) de actividades en el móvil, la Tablet, el ordenador, los video juegos y las múltiples actividades extraescolares.

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2. Respetar sus ritmos, sobre todo en  la etapa de la infancia. Los pequeños/as viven el presente, no piensan ni el pasado ni en el futuro. El asombro es no dar nada por supuesto, tienen que ser niños/as, jugar y dar rienda suelta a la imaginación. Cuando no se vive la niñez cuando toca se hace más adelante y entonces puede tener peores consecuencias.

3. Evitar el consumismo excesivo porque es la forma más directa de apagar  el asombro y su deseo para aprender. Cuando los niños y niñas tienen de todo y lo tienen antes de poder desearlo, son incapaces de sentir y vivir lo que pasa y dan todo por supuesto, terminan acostumbrándose a que todo debe comportarse como ellos y ellas quieren. Empieza siendo así con las cosas y termina siéndolo también con las personas. Es muy importante mantener vivo el deseo por aprender.

5. La belleza asombra. Hay que favorecer que los niños y las niñas aprecien la belleza, la naturaleza y el silencio.

6.Hay que dejar unespacio para el misterio, sobre todo en la etapa de Educación Infantil. El misterioes una puerta para el conocimiento que cruzamos gracias a la fuerza de la curiosidad y los niños y las niñas tienen una gran afinidad con el misterio: crear espacios de juego donde el misterio sea el protagonista.

7. Pararse a pensar y a decidir cuáles son las competencias y actitudes de los niños y niñas que se quiere seguir fomentando, y después, a través de los juegos contribuir a desarrollar esas competencias. Jugar con ellos y ellasy hacerlo de forma sistemática para que se adquieran esos hábitos.

8. Fomentarles la idea de que la vida “es chula, es mágica”

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Susana Paniagua

Psicóloga y coach

Grupo Crece

Los vínculos y los educadores

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Durante estos últimos meses, he tenido la desagradable experiencia de vivir dos pérdidas, muy diferentes, pero con cosas en común. La madre de un buen amigo, y una maestra que fue muy importante en nuestra infancia.  Ambas eran dos personas muy queridas en su tierra, y aquello se vio claramente por la forma en que reaccionaron todos los vecinos y conocidos.

Llamó mucho la atención, la cantidad de gente que se trasladó al funeral de nuestra maestra de primaria. Gente de todos los cursos que la habíamos tenido muchos años atrás, salieron ese fin de semana de sus ciudades (algunas extranjeras) para poder despedirse de ella y decirle adiós. Esto me ha hecho pensar mucho sobre la educación y los vínculos, y la importancia que tiene el tener un buen maestro o una buena maestra durante tu etapa de formación.

Actualmente estamos trabajando en centros educativos, y vemos la gran relevancia que tiene este tipo de figura en el desarrollo, no solo intelectual, sino afectivo del alumnado que participa en las clases. Nuestra maestra nos hacía sentir tremendamente queridos e importantes, sabía sacar lo positivo que teníamos cada uno de nosotros, y nos enseñó a querernos a nosotros mismos, pero a querernos bien. Fueron años geniales, en tercero y cuarto de primaria, y llegamos incluso a buscar al director de nuestro centro, para pedirle que se quedara en nuestra clase muchos años más.

El vínculo que consiguió crear esta mujer con los alumnos, ha hecho que ninguno la olvidemos, y tengamos un recuerdo genial de esta etapa de nuestra infancia. ¿Acaso es esto menos importante que sacar buenas notas?, ¿qué beneficios consideráis que se pueden conseguir en el futuro cuando te has sentido valorado, querido y feliz en el colegio?

Aprendamos pues, a transmitir a los niños que se les quiere, y que podemos ser vínculos sanos para ellos, pero sin caer en la sobreprotección, dotándolos así de una autoestima sana, para que sepan sus fortalezas y mejoren sus debilidades. Si logramos crear ese lazo, jamás nos olvidarán.

Todo eso que ella nos ha dado, se ha visto representado en esos días tan tristes, pero emocionantes a la vez, aunque cada uno de los alumnos y alumnas que la hemos disfrutado, la llevamos dentro de nosotros, su recuerdo y su cariño.

Alberto López Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece

Como ayudar a nuestros hijos para que se valoren como seres únicos

 

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Nos diferencian las cosas que nos gustan y las que no. Los gustos van se van definiendo por las emociones que nos provocan las experiencias. Repetimos lo que nos gusta y evitamos o disminuimos el tiempo destinado a lo que no nos agrada. Buscamos estar con quien queremos e intentamos alejarnos de quien nos disgusta. Los niños y niñas van descubriendo qué les satisface y qué no, eligen entre una u otra actividad, entre esta o aquella persona, este juego u otro, y ello los define y los diferencia.

Podemos utilizar el tradicional “veo veo” para averiguar sus preferencias. Empezamos diciendo: “Veo veo…”, “¿Qué ves?...? A lo que nosotros respondemos: “una cosita que te gusta comer (jugar, escuchar, aprender, etc.). Del mismo modo, podemos decir: “Una cosita que no te gusta comer…”

No siempre actuamos por gusto. A veces las cosas requieren esfuerzo. Por ejemplo, para tirarse al agua hay que aprender a nadar y eso significa ir a clase de natación todas las semanas. Podemos ayudar al niño o la niña a diferenciar estos conceptos. Si escribimos un listado con lo que le gusta, lo que le disgusta y lo que le cuesta, podemos premiarle con algo que le agrada cuando haga el esfuerzo de realizar lo que le cuesta (un halago, un privilegio, comer su merienda favorita…).

La valía depende en gran medida de lo que reconocemos que sabemos hacer. En el caso de los niños y niñas, el reconocimiento de sus logros es fundamental para animarles a aceptar nuevos retos y a que los afronten con confianza en sus capacidades.

El autoconocimiento lleva conocimiento de los demás, conduce a comprenderlos e inicia el desarrollo de la empatía.

¿Cómo podemos aprovechar las situaciones cotidianas para enseñarles este autoconocimiento?

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  1. Durante la comida, un paseo o una circunstancia que provoque emociones, preguntemos a nuestro hijo o hija por qué le asusta, se ríe o se enfada.

  2. Ante una pelea entre amigos/as o hermanos/as , una película donde el protagonista manifieste una emoción, un momento en el que estemos enfadados o una contrariedad que suponga la expresión de rabia del niño o niña, aprovechemos para que profundice en su conocimiento y en el de los demás.

  3. Podemos hacer un relato, y al final, animar a nuestro hijo o hija a que cuente cómo se sienten los protagonistas.

  4. Jugar con sus muñecos y simular situaciones donde se provoquen emociones a través de los distintos roles y personajes.

  5. Hacer roleplaying con situaciones reales o ficticias donde vayamos rotando en los distintos personajes e ir preguntándoles cómo se sienten en cada uno de ellos.

  6. Usar fotos con caras que expresen emociones y pedirle que las imite o hacer con él un dado con las palabras “triste, alegre, enfadado, vergonzoso, feliz, asustado, etc.” Al tirarlo tendrá que poner la expresión que corresponda

En futuros post seguiremos profundizando en la importancia del autoconocimiento para el desarrollo personal y social en nuestros hijos e hijas.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga, coach y formadora

Grupo Crece