Sociograma: una forma original de analizar las relaciones

sociodrama niños.jpg

Probablemente, si os preguntamos si sabéis lo que es un sociograma, la mayoría os sintáis confundidos. Sin embargo, si os recordamos ese papelito que nos pasaban de pequeños en clase, dónde nos preguntabanlos niños o niñas con los que nos gustaba más estar, jugar, quién es la persona más divertida de la clase, la más traviesa, la más inteligente, con que alumno o alumna no me gusta nada estar... Quizá con esto nos podamos sentir más familiarizados. 

polos.jpg

En este artículo, queremos enseñaros una forma diferente de analizar las relaciones de un grupo, sobre todo si trabajáis con grupos de menores (aunque puede servir también para adultos). Nosotros lo utilizamos en nuestras dinámicas de inteligencia emocional y asertividad en centros educativos, y lo llamamos sociodrama. 

La actividad consiste en explicar que el aula se va a dividir en dos polos, cada cual en un extremo. Uno de los extremos significará algo así como "me encanta" o "estoy totalmente de acuerdo" y el otro será el radicalmente opuesto. En el sociodrama están recogidas las posiciones intermedias también. 

Cuando empezamos la dinámica y explicamos esto de los extremos, lo que pedimos a los participantes, es que se coloquen en el espacio en función de una cuestión que preguntamos. Al principio preguntamos cosas tontas para calentar y divertir. Por ejemplo: ¿cuánto os gustan los espaguetis? ... ¿y el pescado? ... ¿el fútbol? …¿bailar?. De esta manera, cada alumno y alumna se van moviendo en función de sus gustos o preferencias, y al mismo tiempo aprenden y ven las que tienen los demás, si son afines, opuestas o intermedias. 

Es entonces cuando empezamos el ejercicio en sí. Planteamos preguntas como: ¿cuánto me gusta venir al cole? o... ¿cómo lo he pasado este fin de semana? Y una vez se colocan, empezamos a realizar lo que denominamos, la entrevista. La entrevista consistirá en preguntar a alguna persona desde aquel lugar en el que esté colocada, pero la historia está en que no se le preguntará a ella sobre por qué está allí, sino sobre por qué piensa que los demás se han colocado en otros lados. De esta forma los participantes tienen que pensar opciones o crear teorías sobre las cuales, los demás se han posicionado, y a su vez se evalúa el grado de conocimiento que se tiene sobre los compañeros y compañeras, y hasta qué temas comparten u ocultan. Indicamos a los demás que no resuelvan ni digan los verdaderos por qué, sino que escuchen atentamente.

Imaginad está dinámicas ante preguntas como las siguientes: ¿cómo de cómodas o cómodas os encontráis en vuestra clase?, ¿cómo desatisfactorias son las relaciones con vuestros compañeros?, y ¿con vuestra profesora?, ¿cómo lo pasáis en casa cuando no estáis en el cole?, y ¿con vuestra familia?...

En este punto, los participantes probablemente proyecten sus problemas o historias, para entender por qué otras personas se han posicionado en algún lado, y se generen discusiones, incluso se manifieste un conflicto (de ahí el término drama). Este material puede ser excelente para orientarse a la resolución del conflicto, incluso para dar la responsabilidad al grupo de arreglarlo, sin imponerlo desde fuera. 

¿Se os ocurre cómo podría esta dinámica ayudaros en vuestro equipo de trabajo, clase, o incluso grupo de amigos? 

Nos encantará que lo compartáis con nosotros. 

¡Feliz semana!

Alberto López Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece

 

Ayudando a nuestros hijos a conocerse mejor

nino-jugando-reconocimiento-emociones.jpg

El autoconocimiento es una de las primeras capacidades que necesitan los niños y niñas para desarrollar su inteligencia emocional, porque es lo que le hace descubrir qué siente y cómo lo expresa.

Les ayudamos si:

actividades-juegos-trabajar-emociones-nombre-cualidades.jpg

1.      Aprenden a nombrar  y expresar sus emociones y descubrir la de los demás.

2.      Valoran sus capacidades y pueden describirse como un ser único, diferente del resto.

3.      Reflexionan acerca de lo que provocan sus emociones y las del otro.

Ante distintas situaciones, y siempre después de observarles, pondremos nombre a sus emociones: “Estás triste”, “Pareces muy enfadado/a”; “Veo que estás contento/a”… A continuación le preguntaremos si es así cómo se siente. Luego le podemos contar cómo nos sentimos nosotros para que aprenda que las emociones pertenecen a cada uno, que son reacciones personales a situaciones concretas y que, por tanto, no son buenas ni malas: “Tienes cara de susto por el petardo… siento que te hayas asustado, a mí, en cambio me parece divertido”.

37304-cuentos-para-trabajar-emociones-con-los-ninos.jpg

Las emociones se expresan tanto con el lenguaje verbal como con el no verbal. Las palabras ponen el nombre para poder expresar lo que nos pasa o escuchar lo que les ocurre a los otros, pero lo no verbal tiene un valor fundamental. Para que el  niño o la niña entienda esto podemos usar unas fotos con caras que expresen emociones y pedirles que las imiten o hacer con él/ella un dado con las palabras “triste, alegre, enfadado, vergonzoso, feliz, asustado, etc.” Al tirarlo, tendrá que poner la expresión que corresponda.

iStock_000013091991_Large1-1024x682.jpg

La expresión de emociones tiene que ver con la salud, en la medida que contamos lo que nos pasa, somos más capaces de buscar soluciones a los conflictos; si callamos, podemos somatizar dolencias físicas como los dolores de tripa, de cabeza, tics nerviosos, etc. Por eso es importante reconocer nuestras emociones. Para que los niños y niñas lo comprendan les decimos que la dificultad para expresar sentimientos es como un bichito que crece en el estómago y nos hace encontrarnos mal, mientras que si contamos a alguien lo que nos pasa, el bichito se va haciendo cada vez más pequeño, hasta desaparecer.

Uno de los pasos más complicados es que entiendan la relación que existe entre sus actos (gritar, pegar…) y las emociones que los provocan (enfado, frustración…). Si es capaz de identificarlas, también lo será expresarlas de manera adecuada. Es importante mostrarse firme y constante con las consecuencias de los comportamientos de los hijos e hijas, de esta forma les ayudaremos a entender esta relación, siempre con un respeto y cariño incondicional.

emocione,,s.jpg

A continuación hay que enseñarles a canalizar aquellos comportamientos que no son adecuados para expresar sus emociones. Este aprendizaje va estrechamente unido a lo que su comportamiento provoca en los demás. Podemos decirle: “ya veo que estás (enfadado, sorprendido, contento, triste…) por eso (gritas, ríes, lloras…), comprendo cómo te sientes…(empatizamos). Pero cuando tú haces eso, yo me siento…(consecuencias de su actuación en los otros: enfadada, contenta, preocupada, etc…).

Conocer por qué se producen las emociones también supone un aprendizaje que ayuda a canalizarlas y expresarlas adecuadamente, a la vez, nos proporciona información sobre lo que nosotros provocamos en los demás con nuestras actuaciones.

En los próximos post seguiremos profundizando sobre cómo ayudar a los hijos e hijas a su autoconocimiento y autovaloración.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga y coach

Grupo Crece

Como afrontar el divorcio o separación de los padres

imagen_18937.png

La ruptura de la pareja es uno de los cambios más frecuentes que se observan en la estructura de las familias actuales.  Al tomar la decisión de separarse, la mayoría de los padres y madres se preocupan del efecto que tendrá la nueva situación en sus hijos e hijas. Separarse no es una tarea sencilla, es un acontecimiento estresante tanto para los padres y madres como para los hijos e hijas  con consecuencias emocionales inevitables. Pero cada separación o divorcio es diferente a las demás, igual que cada familia es única.

El conflicto entre los padres y madres tiene una influencia más dañina sobre los hijos e hijas que la propia separación, por tanto, no es el hecho de separarse o divorciarse en sí mismo lo que determina las posibles alteraciones en los niños y niñas, sino las frecuentes discusiones y conflictos entre los padres y/o madres.  Si la decisión está ya tomada, esperar a que el niño o niña tenga una determinada edad para separarse pensando que “cuando sea maduro/a podrá comprender mejor la decisión” suele ser un error. Los niños y niñas terminan por adaptarse a la nueva situación familiar, aunque en algunos casos pueden desarrollar problemas emocionales como el miedo, la inseguridad, etc., así como problemas relacionados con la falta de rendimiento escolar o la desobediencia y rebeldía.

No en todas las situaciones es fácil, pero es importante no perder de vista el hecho de que la separación como pareja no tiene que convertirse en una separación como padres y madres. Éstos deben tener claro que inevitablemente tendrán que ponerse de acuerdo y comunicarse en todo lo que tenga que ver con los hijos e hijas si no quieren que la separación sea vivida por éstos como un abandono de las funciones que como progenitores les corresponden.  Saber resolver sin conflictos después de la separación los temas referentes a los hijos e hijas evita efectos negativos en éstos.

¿Cómo poder mostrarnos como padres y madres colaboradores?

1.      Repartirse las tareas en la medida de lo posible referentes al cuidado y educación de los hijos e hijas.

2.      Compartir las decisiones sobre su futuro y sobre su educación.

3.      Dedicar tiempo de calidad en los hijos e hijas.

aprende-a-superar-el-divorc-jpg_800x0-jpg_626x0.jpg

4.      Hablar con normalidad del otro/otra progenitor/a y no utilizar al hijo o hija como arma arrojadiza.

5.      Mantener el respeto mutuo entre ambos sin interferir el uno/una en el otro/otra.

6.      Evitar desacuerdos y ataques mutuos delante de los hijos e hijas y evitar cuestionar abiertamente las decisiones del otro/otra delante de ellos/ellas.

7.      No acusarse ni utilizar a los hijos e hijas para solucionar los conflictos para que tomen partido por uno de los dos.

8.      Ambos progenitores deben implicarse y responsabilizarse en la educación de los hijos e hijas, no puede haber padres o madres ausentes: cumplir el régimen de visitas para que la vinculación afectiva con el hijo o hija no quede dañada.

9.      Si el conflicto es inevitable y las diferencias irreconciliables, acudir a la mediación familiar sería una solución para resolverlos de forma pacífica entre las partes enfrentadas con el fin de adoptar la solución que menos coste emocional tenga para los implicados. Consiste en pedir ayuda profesional para conseguir acuerdos satisfactorios y equitativos para ambas partes.

En futuros post seguiremos profundizando en estos temas: separación o divorcio y mediación familiar.

Susana Paniagua Diaz

Psicologa infantojuvenil y familiar

Grupo Crece

Como ayudar a afrontar situaciones nuevas en los más pequeños: Mudarse de casa.

noticia-mudanza-ninos.jpg

Cuando hablamos de nuevas situaciones nos referimos a aquellas que afrontamos por primera vez, y que se producen en el seno de la familia, de manera que tienen consecuencias para todos, especialmente para los niños y las niñas.

Se intensifican los actos violentos, la agresividad está muy presente en distintos medios a los que los pequeños/as pueden acceder, sin el control de sus padres, y el acoso escolar aumenta. Las tecnologías cambian a una velocidad de vértigo, mientras que para los padres y madres son grandes desconocidos/as, parece que los niños y niñas nacen sabiendo utilizarlas. Han cambiado las formas de ocio, y el consumo está presente en las actividades que aparentemente son las más atractivas para ellos. Los abuelos y abuelas se ven obligados/as, en muchos casos, a ejercer de educadores y no tenemos tiempo para definir el papel que queremos que desempeñen, porque también hemos reducido el tiempo de diálogo.

No nos alarmemos. Preocuparnos sólo genera ansiedad y merma la capacidad resolutiva. Hay que saber cómo enfrentarse a las nuevas situaciones, estableciendo un plan de acción que contemple el antes, el durante y después de cada cambio. Nuestros hijos e hijas necesitan que les enseñemos qué hacer con todas estas novedades.

La sociedad se transforma y nosotros tenemos que adaptarnos a ella. El cambio es un proceso constante que el menor tiene que aprender a afrontar. La manera de actuar en sus primeras experiencias, influirá en las sucesivas variaciones a las que, inevitablemente, tendrá que amoldarse.

Cualquier cambio conlleva estrés y, en el caso de los niños y niñas, provoca una sensación de inseguridad ante lo nuevo. Vamos a poner un ejemplo: Mudarse de casa. Esta situación nueva  es una de las mayores fuentes de nerviosismo para los adultos que, sin querer, transmiten a los hijos e hijas.

¿Cuáles serían las pautas para afrontar un cambio de casa en los niños y niñas?

  1. Preparar al niño o niña con tiempo. Es conveniente informarle del cambio cuando se acerque la fecha. Por ejemplo, si es una mudanza es muy útil colgar un calendario en su habitación y señalarle la fecha para que pueda ir tachando días hasta que se produzca el cambio y le ayudará a saber el tiempo que falta.

  2. Enseñarle el nuevo lugar de residencia antes de establecernos.

  3. Dar una vuelta por la zona y mostrarle lugares a los que acudirá con frecuencia: el parque, el supermercado, etc.

  4. Permitir que tome pequeñas decisiones acerca de su nuevo hogar: su cama, su habitación, la decoración, etc.

  5. El día de la mudanza, ayudarle a recoger sus cosas en cajas y explicarle el proceso hasta que vuelva a encontrarlas en su nueva casa. La importancia de lo que quiera llevarse es la que él o ella decida.

  6. Evitar transmitir nuestro estrés al hijo o hija. Aunque pueda resultar emocionalmente agotadora, una mudanza suele ser una situación de mejora. Conviene que se lo hagamos ver y vivirlo con él o ella de forma tranquila.

  7. Si en el sitio nuevo se habla otra lengua, es una gran oportunidad para que la aprenda. Intentemos llevarle a clases para aprender el nuevo idioma unos meses antes del traslado.

Ésta es sólo una de las muchas circunstancias novedosas que afrontan las familias actuales, pero hay otra que trataremos en futuros post.

 

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga y coach

Grupo Crece

Los rituales como compañeros de viaje

art2.jpg

Cumpleaños, bautizos, comuniones, entierros, bodas, aniversarios, celebraciones... existe una gran lista de rituales que, a día de hoy, se mantienen en nuestra sociedad. Sin embargo, cada vez los rituales están quedando en un lugar más secundario: por un lado, el carácter religioso de muchos de los rituales hacen que muchas personas no se sientan identificadas con ellos; por otro, empiezan a entenderse como compromisos, obligaciones sociales y gastos innecesarios.

Los rituales han acompañado al ser humano a lo largo de su existencia, adaptándose a su avance y circunstancias. Esto hace que en diferentes lugares (incluso dentro del mismo país), estos, tengan características diferentes.

Los rituales tienen varias  funciones para el ser humano: marcar hitos, conseguir reconocimiento, compartir un cambio de etapa, expresar sentimientos que no se comparten en el día a día….

Promueven el cambio individual, familiar y social. Se trata de un movimiento bidireccional, de dentro a fuera y de fuera a dentro: hay un cambio y en consecuencia un ritual, y al haber rituales, se hacen explícitos los cambios.

Una investigación realizada por la famosa antropóloga Margaret Mead sobre el efecto de los rituales en la mente y la sociedad y que expone en su artículo "La adolescencia como estado de transición, rituales de iniciación", nos hace reflexionar sobre la importancia de ello.

1402452804_740215_0000000000_noticia_normal.jpg

En ella, analiza los diferentes efectos y las diferentes maneras de vivir la adolescencia en culturas que realizan rituales de iniciación, frente a aquellas culturas en las que no se realizan. Las conclusiones de ese estudio son claras: aquellas sociedades en las que se realiza un ritual de paso a la vida adulta, en el que se le trasmite al individuo el reconocimiento y la responsabilidad de su nueva posición, la adolescencia es una época de madurez, cambio y motivación. Sin embargo, las culturas en las que no existen esos rituales, la adolescencia es una etapa turbulenta, desmotivante y con un gran componente de conflicto. Esto se debe a la tensión surgida entre la necesidad de los jóvenes de ser reconocidos y la ausencia de ese lugar en la sociedad. 

Este ejemplo nos muestra el movimiento de dentro a fuera (llego a una edad en la que experimento cambios que necesito que tengan uns función y sean reconocidos) y de fuera a dentro (queremos reconocer tu avance en el ciclo vital y te acompañamos en este cambio). 

Los rituales no  tienen  por  qué estar prefijados, ni tienen que tener unos componentes concretos, pero sí tienen que estar planificados y tener un significado, una función para el individuo. Basta con poner nuestra creatividad al servicio de nuestras necesidades, el hito que queramos marcar o la etapa que queramos cerrar o inaugurar.

Sara Ferro

Psicóloga y coach

Grupo Crece

 

Los peligros y ventajas del WhatsApp en los menores. 10 pautas que debes tener en cuenta.

shutterstock_458460118-990x551.jpg

Mediante este servicio de mensajería nuestros hijos e hijas pueden hablar, intercambiar archivos de todo tipo (predominan las fotografías), aclarar cosas de los deberes o de actividades del colegio, e incluso organizar eventos (fiestas de cumpleaños, salidas con los amigos, trabajos en grupo, etc.).

Se configura como una auténtica red social que requiere una vigilancia aún más exhaustiva por parte de los padres y madres, por este motivo, vuestro control es imprescindible. Lo ideal  sería esperar un poco más para que vuestro hijo o hija dispusiera de esta aplicación, es más, las propias condiciones o términos de servicio de WhatsApp indican los 16 años como edad autorizada para su uso (los menores de esta edad requieren consentimiento legal de sus padres/madres o tutores/as).

No obstante, cuando decidamos que nuestro hijo o hija la tenga, lo primero que tenemos que hacer al instalarla en su móvil es configurarla para que tenga la mayor seguridad posible. Y, a partir de ahí, concienciarnos de que tendremos que ejercer una vigilancia constante y profunda.

Debéis establecer con vuestro hijo o hija la condición de que vosotros accederéis a ella para revisar sus conversaciones, y la norma de que os tiene que enseñar cualquier cosa que intercambie e insistidle de nuevo en lo fundamental de proteger su intimidad, y de no hacer daño a nadie al manejar e intercambiar información. Estos valores adquieren mayor relevancia cuando se trata de conectividad móvil.

Además, restringir lo máximo posible el uso de WhatsApp es muy importante porque es una aplicación especialmente adictiva que puede hacer que vuestro hijo o hija esté pegado/a a su móvil todo el día. Por ello, en este caso son más necesarios aún los límites y todas esas normas de uso racional que hemos establecido para las llamadas o el resto de acciones llevadas a cabo con el teléfono. Pautar con ellos o ellas un uso limitado de tiempo al día  y que quede por escrito a modo de contrato es una buena forma de aumentar y mantener el compromiso. Como todo, el WhatsApp bien utilizado no tiene por qué ser negativo.

Por supuesto, bajo todo esto subyace de nuevo la relación de confianzaque debéis construir desde el principio con vuestro hijo o hija  a la hora de enseñarle a usar correctamente el teléfono móvil.

Os recomendamos las siguientes pautas para explicarles a vuestros hijos e hijas y disfrutar de esta app de forma sana y responsable.

1.    No compartas tu número con extraños

Tu número telefónico es una información valiosa, no permitas que otros compartan tu número o tu contacto en grupos de WhatsApp o lo envíen a otras personas. No compartas tu número con extraños, jamás sabrás realmente con quién estás hablando.

2.    Configura la privacidad de WhatsApp

Recuerda que tienes la opción de quién puede ver el horario de tu última conexión, foto de perfil y estado. También podrás desactivar la confirmación de lectura en caso de que tengas contactos ansiosos por una respuesta.

3.    No tengas miedo en bloquear

Puede que alguien te esté molestando, en WhatsApp existe la posibilidad de bloquear contactos a fin de que dejen de enviarte mensajes. Del mismo modo, tampoco podrás enviar mensajes a los contactos bloqueados.

uso.JPG

4.    Respeta a los demás

No escribas fuera del horario adecuado, muchos no desactivan las notificaciones y pueden ser molestas. Tampoco ofendas ni compartas contenidos inadecuados.

5.    Cuidado con lo que compartís

Cualquier persona que reciba tus fotografías, audios o videos  puede volver a compartir con sus contactos, incluso subirla a Facebook, Twitter, YouTube, etc. Si pasara esto, ¿Cómo te sentirías? Piensa siempre en esto.

6.    Cuida tu reputación en los grupos de WhatsApp

No compartas contenido poco interesante ni actualices en todo momento. Muchos no están pendientes de la conversación y podría ser complicado seguirla. Es importante no acaparar las conversaciones ni hacerse más presente llenando al grupo de contenidos que puedan saturar el chat.

7.    Recuerda que WhatsApp no elimina tu historial de Chat

WhatsApp advierte que no elimina tus chats, podrás eliminarlo de tu dispositivo pero podrás restablecerlo en cualquier momento porque WhatsApp no los elimina. Es por ello que tienes que pensar bien lo que escribes para prevenir problemas: “lo que se escribe se lee y no se lo lleva el viento”.

Adicto-a-Android-3.jpg

8.     Las publicaciones privadas deben mantenerse así

No caigas en las prácticas de reenviar contenidos o hacer print de pantalla para compartir con terceros. La conversación es solo para ti y la otra persona, no pierdas su confianza ni la expongas.

9.     Establece otras vías de comunicación

WhatsApp no es la primera ni será la última vía de comunicación. Desconéctate de vez en cuando, haz llamadas o fija un encuentro con tus amigos y familiares, WhatsApp no puede suplir estos momentos memorables.

10.  La regla de oro: NUNCA, NUNCA DISCUTAS POR WHATSAPP!!!

A través de un mensaje escrito no existe el tono emocional, desconocemos el lenguaje no verbal, no sabemos en qué estado está el otro y no tenemos suficiente información sobre el grado de veracidad del mensaje, tampoco si lo está escribiendo él o ella (puede haber alguien asesorándole sobre qué decir en la discusión, incluso un adulto). Cuidado con esto: las discusiones deben ser siempre en persona y por supuesto manteniendo el respeto en todo momento. Si alguien te envía un mensaje ofensivo, no contestes e inmediatamente habla con nosotros, no entres “al trapo” nunca.

Como madres y padres procurad estar siempre lo mejor informados posible y manejar más o menos bien la tecnología móvil. Es la única forma de acompañar al hijo o hija correctamente en este proceso, y no quedaros atrás. Ante cualquier duda o problema, buscad ayuda. Hoy por hoy existen muchas entidades que se ocupan de formar y de dar pautas a las madres y padres para mejorar la educación en estos ámbitos.

Susana Paniagua Díaz

Psicóloga educativa y familiar

Grupo Crece