Pensamientos que nos hacen daño... Hoy... el pensamiento de "Todo o nada"

Cuando buscamos dar explicación a las situaciones que nos suceden en nuestro día a día, no somos conscientes, pero nuestra cabeza en lugar de convertirse en una máquina perfecta que analiza la realidad y nos ayuda a tomar la mejor decisión, muy al contrario de lo que podríamos pensar, está tremendamente influida por motivaciones, deseos, expectativas y sobre todo emociones.

Todo esto nos lleva a cometer muchos errores a la hora de interpretar lo que nos sucede, sobre todo si es algo importante para nosotros.

Uno de esto errores es el "pensamiento de todo o nada", también conocido como pensamiento dicotómico o extremos del pensamiento.  Consiste en interpretar lo que nos sucede siempre en extremos sin tener en cuenta los términos medios. Este pensamiento nos lleva a ver las cosas como blancas o negras, verdaderas o falsas, buenas o malas... y por tanto dejamos de contemplar un amplio rango de interpretaciones que podrían ser mucho más acertadas.

¿Cómo nos afecta pensar de esta forma tan extrema?

A parte del error que se comete, pensar así repercutirá en cómo vamos a sentirnos y por tanto en lo que decidamos hacer. Un claro ejemplo sucede cuando nos sentimos deprimidos y pensamos: "soy un inútil, no sirvo para nada, todo lo hago mal"... todos estos pensamientos, aunque quede claro que son erróneos, nos llevarán a sentir emociones negativas como la tristeza, la rabia, la ira o la frustración, y sin darnos cuenta, al darlo por válido, nos llevará en este mismo ejemplo a quedarnos en casa, conservar la tristeza, llorar o no querer hablar con nadie.

¿Cómo podemos evitar caer en la trampa del todo o nada?

Entrenando nuestra cabeza, como si tuviésemos instalado un dispositivo de alarma que se activa cada vez que se produce un pensamiento de este tipo e, inmediatamente sometiéndolo a juicio. Al convertirnos en grandes detectores de pensamientos negativos podremos llegar a ser grandes cazadores de los mismos. Las emociones pueden darnos muchas pistas para encontrar estos pensamientos, y una vez que lo tengamos detectado preguntarnos:

¿De verdad no hago nunca nada bien?, ¿qué pruebas tengo de que soy un inútil?, ¿es cierto que todas las personas de mi alrededor son malas?, ¿que evidencia existe de que todo en el futuro me irá mal?, ¿es cierto todo esto que estoy pensando o estoy exagerando un poco?...

Las respuestas a estas preguntas nos ayudarán a dar explicaciones más cercanas a la realidad, y por tanto también repercutirá en cómo nos sintamos y lo que decidamos hacer. En el ejemplo anterior, al lograr cambiar los pensamientos de todo o nada, la persona podrá darse cuenta de que no siempre se equivoca ni hace las cosas mal, que las personas de su alrededor, al igual que ella, cuentan con fortalezas y debilidades, y que en otras ocasiones ha sido capaz de hacer cosas por las que ha sentido orgullo.  Por tanto, probablemente los sentimientos de tristeza o frustración no serán tan intensos ni necesitaremos aislarnos del mundo.

Magnificar lo negativo y minimizar lo positivo

Predicciones catastróficas y magos del pensamiento

Alberto López-Viñau

Psicólogo y coach

Grupo Crece