He estado pensando mucho, y he llegado a la asombrosa conclusión de que Yo soy mi peor enemiga, y creo que lo he sido siempre. No es una conclusión agradable, es incluso inquietante. Si hay alguien que me impide conseguir mis objetivos, que me boicotee a cada paso, que me traicione recordándome constantemente mis debilidades…soy yo, y nada más que yo.
Las formas de autosabotearnos son muy variadas: que si hay otros que me lo impiden, que si no es el momento y mejor empiezo otro día, que si no voy a ser capaz , que si no sé, que si soy mayor, que si no tengo tiempo, estoy cansada…
Son razones que parecen a simple vista totalmente válidas, y lo son…, pero no dejan de ser excusas, simples pretextos que invento para no dar el paso. Es extraño que tratándose de mis propios asuntos, de mis propias metas, del camino que me lleva al bienestar, a desarrollarme como personas, sea yo misma la que me tire las piedras sobre mi propio tejado.
¿Os pasa igual?
Yo me pregunto ¿Qué nos hace tener esta conducta tan carente lógica?
Esto no tiene nada que ver con nuestras capacidades, ni con nuestras habilidades. No tiene que ver con que seamos tontos o incapaces. Tiene que ver con Nuestra propia condición humana.
El autosabotaje es un acto completamente inconsciente. Nuestro cerebro nos manipula con el fin de que no consigamos nuestras metas. Es un mecanismo de defensa que nuestra mente pone en marcha para protegernos y evitar nuestro sufrimiento, o situaciones que no podemos controlar, o situaciones desconocidas, o para no hacer el ridículo…
Nuestro cerebro es miedoso y nos quiere proteger…pero hay situaciones en las que de tanto prevenir, convertimos esa protección en una auténtica trampa que no nos deja avanzar.
Cuando queremos crecer, necesitamos un cambio, lo que implica salir de nuestra zona de confort. En la zona de confort tenemos el control, o por lo menos podemos predecir muchas cosas.
Salir de esa zona de confort significa dejar de controlar, y eso es algo que nos asusta. De aquí vienen nuestras resistencias al cambio.
Todo el mundo cae dentro de la trampa del autosabotaje en algún momento, pues el miedo a lo desconocido y el deseo de protección y de supervivencia es innato al ser humano.
Hay personas que logran superar su resistencia al cambio y alcanzan sus metas y hay hay otras que no.
Los motivos que llevan a bloquearnos son muy variados, y seguro que los conoces. Puede ser la baja autoestima, las dificultades de elección y priorización de objetivos, el no saber lo que uno quiere, que los objetivos son marcados por terceros y no son nuestros, o el temor a no cumplir con las expectativas ajenas.
Nuestra experiencia en la niñez también nos marca: puede ser que sufriéramos mucha presión por una familia muy exigente, o que desde entonces tengamos un fuerte sentimiento de fracaso por no tener a nadie cercano que nos motivara suficientemente.
Quizás, el motivo principal sea nuestro sistema de creencias, que se van creando por las experiencias adquiridas a lo largo de nuestra vida. Todas estas experiencias de nuestra biografía, van dejando huellas en nuestras creencias, que aparecen sin previo aviso y que toman el control condicionando nuestros proyectos.
En resumen: el autosabotaje es el síntoma de que tenemos conflictos internos que tenemos que resolver o, por lo menos ser revisados. Y aunque no es agradable mirar en nuestro interior, es una tarea necesaria para ponernos en movimiento y “ agarrar nuestra vida”.