Claudia Mendoza Sainz de la Hoya
Psicóloga, terapeuta y facilitadora de grupos
Psicóloga general sanitaria y colegiada, terapeuta en la clínica de adultos, niños, niñas, niñes y adolescentes, facilitadora de grupos infantiles y adolescentes y talleres de Habilidades socio-emocionales en Grupo CRECE con más de 7 años de experiencia laboral.
Ejerzo mi profesión de psicóloga sanitaria certificada con niñ@s, adolescentes y adultos en Grupo Crece desde 2020. Desde el año 2024, trabajo también como psicóloga infanto-juvenil en Fidem, atendiendo a menores tutelados por el estado.
Mis primeros pasos como terapeuta fueron en el Centro de Atención a Víctimas de Abusos Sexuales (CAVAS), que está centrado en el re-procesamiento del trauma en víctimas de abusos sexuales a través de la técnica de EMDR. También trabajé como psicóloga infanto-juvenil en el Centro Personaliza, iniciando aquí el contacto con población no adulta. También colaboré como psicoterapeuta en la Organización Altius, atendiendo a población adulta y adolescente en riesgo de exclusión social, especialmente con mujeres víctimas de abusos sexuales, así como adolescentes que habían sufrido acoso en el ámbito escolar.
A nivel formativo, realicé el Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid y el Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Pontificia de Comillas.
Comencé mi especialización con un master en Terapia Humanista Existencial y Terapia Focalizada en la Emoción por la Universidad Pontificia de Comillas. En esta misma universidad realicé también formaciones de especialización en Terapia infanto-juvenil desde un enfoque gestáltico, en Terapia de Grupo Gestalt y Bioenergética.
Recientemente, he finalizado una nueva especialidad de Psicoanalista relacional, a través de la Escuela Ágora. Actualmente, me sigo nutriendo de este enfoque a través de nuevas formaciones y supervisiones.
Gracias a mi experiencia práctica con pacientes he ido descubriendo la importancia del vínculo, del apego y de nuestros patrones de relación para comprendernos en la actualidad, motivo por el que he decidido continuar mi especialización en esa dirección.
Así mismo, mi formación humanista anterior me permite poder tener una mirada más amplia y nutrida. Ambas formaciones se entrelazan en darle valor al “aquí y ahora” del encuentro terapéutico, así como a la participación indispensable de las emociones en todo proceso terapéutico. Finalmente, trato de mantener una mirada siempre con perspectiva de género, algo que considero fundamental de cara a comprender el sufrimiento que supone tener que construir nuestra subjetividad en una sociedad patriarcal.
Si tuviese que describirme como persona, diría que soy una mujer espontánea, curiosa y empática. Pienso que estas tres características propias enlazan con mi práctica clínica, pues son las tres bases sobre las que sostengo mi manera de estar en el espacio terapéutico.
La espontaneidad creo que permite generar una relación auténtica, favoreciendo quizá un escenario en el que podamos probar a ser de un modo más flexible e inesperado. Pienso que en el encuentro terapéutico se produce una relación de dos personas sintiendo, experimentando e interactuando juntas, y valoro enormemente poder dar espacio con sinceridad a eso que sucede en el encuentro de un modo orgánico. Pienso que esta actitud permite dar cabida a experiencias relacionales nuevas, algo que creo que es profundamente transformador.
La curiosidad genuina es la que guía mi exploración, la que me permite acompañar a mi paciente hacia crear conjuntamente preguntas que puedan ampliar el relato sobre su historia y su presente. La terapia es una oportunidad para revisar nuestras creencias, nuestra manera de entender el mundo, al resto y a nosotres mismes, y para ello fundamental generar y conectar con un deseo de conocernos, para crear los puentes que nos permitan tener una vivencia de integración y coherencia.
Finalmente, mi empatía me permite estar junto a la persona, me permite crear un escenario de calidez y de involucración emocional. Ser empática permite que podamos escucharnos con mayor finura y detalle, también que podamos leer nuestro cuerpo dando lugar no sólo a lo que contamos, si no a nuestro modo de estar mientras lo contamos, a nuestra forma de vivir aquello que estamos desplegando.
En el encuentro, doy gran importancia a la palabra y al cuerpo. Esto quiere decir que presto especial atención a información no verbal que puede fácilmente quedar olvidada en el día a día. También busco formas creativas de estar en terapia, considero de enorme valor el psicodrama, el juego y arte-terapia como formas alternativas de expresión y de toma de conciencia.
Además de mi experiencia como terapeuta individual, he trabajado también con grupos terapéuticos en población infanto-juvenil. he colaborado durante 3 años en el Proyecto de Intervención para la Comunidad Educativa en Centros Educativos de la Junta Municipal del Distrito de Carabanchel dirigido y coordinado por Grupo Crece, creando y guiando talleres de habilidades sociales y emocionales en ambiente escolar, escuela para familias de diferentes temáticas y ofreciendo espació a profesionales de la educación. Dentro de los programas de intervención de la Mancomunidad THAM dentro de proyectos más amplios dirigidos por Grupo Crece, he impartido talleres a familias y talleres de risoterapia en familia, y en el espacio de Grupo Crece también he desarrollado talleres de Habilidades socio-emocionales con niños, niñas y adolescentes, así como tutorías con padres, destinados a ofrecer un acompañamiento a los procesos desplegados en los grupos y dirigidos a nuestra clientela particular en grupo Crece.
La opinión de nuestros pacientes
"Siempre procrastinaba y no lograba concentrarme en mi formación, con la ayuda de la Grupo Crece, logré termin ar mis estudios y enfocarme en buscar un trabajo".
— OLIVIA R., CLIENTA DE GRUPO CRECE