En nuestro anterior artículo "8 claves para transmitir cercanía y calidez con el cuerpo", justificamos la importancia de los elementos no verbales y paraverbales para lograr generar ese efecto que tanto deseamos en los demás, ya sea en situaciones laborales o extralaborales. Podemos tener interés en transmitir cercanía y calidez a nuestro equipo de trabajo, si lo que buscamos es dar a entender que somos personas receptivas y que sabemos escuchar y hacer sentir cómodas a las personas que trabajan a nuestro cargo, favoreciendo así un clima de confianza. Esto también se puede generalizar a otras situaciones, como cuando conocemos gente nueva, o cuando nos interesa convencer o persuadir a alguien para cualquier cuestión. O simplemente si estamos valorando que somos personas quizá algo más cerradas, o demasiado serias, y entre nuestros intereses está que los demás se acerquen a nosotros.
En el artículo de hoy, hablamos de otro registro, la seguridad y la firmeza. Y para ello vamos a explicaros las claves más importantes para sacar el máximo partido a nuestro cuerpo y a nuestra voz.
Os recordamos también, como hicimos en el artículo anterior, que el porcentaje más elevado de lo que transmitimos a los demás, se realiza a través del cuerpo y la voz, y que por tanto, es completamente desaconsejable no tener en cuenta estas variables a la hora de encarar nuestro objetivo.
Al igual que ocurre con la cercanía o la calidez, el registro de seguridad y firmeza es fundamental para transmitir a los demás cuestiones tan importantes como los límites, el mantenimiento de nuestra postura ante una idea o decisión tomada, y la expresión de una necesidad o petición. Como imaginaréis, se trata de una actitud más seria y contundente que la anterior, pero eso no hace necesariamente que se produzcan unas diferencias excesivas entre un registro y el otro como pasamos a describir a continuación:
1. Sonrisa intercalada con otros gestos, incluso en momentos de conflicto.
Pese a lo que intuitivamente puede parecer paradójico, la sonrisa está relacionada también con la firmeza, y, utilizarla en estas situaciones no tiene por qué ser sinónimo de actitudes poco serias o desenfadadas. Es un reforzador social y regula las interacciones, reduciendo las probabilidades de conflicto.
2. Mirar a menudo, de forma directa y con la cabeza recta sin levantar la barbilla.
Al mirar a la persona, en mayor medida a los ojos, estamos dando a entender que no rehuimos el conflicto, ni tenemos de lo que escondernos, ya que tenemos una postura clara de lo que queremos transmitir. La cabeza ha de estar recta, ya que si se orienta hacia arriba puede transmitir sensación de prepotencia o superioridad, mientras que si la desplazamos hacia abajo, lo que transmitiremos serán inseguridades, dudas o inhibición.
3. Gestos de seguridad tendiendo a la simetría y contundencia, combinados con gestos asimétricos y ondulantes.
